Películas con demoños

Me encanta el cine de terror y no, no recuerdo la última vez que una película me dio miedo o, lo que es lo mismo, desde que dejé la infancia he podido estar más o menos en tensión viendo algo pero, tal y como está el patio, las fuerzas sobrenaturales me la traen al pairo porque miedo, lo que se dice miedo de verdad -de ese que te hace encajarte en una esquina abrazándote las rodillas mientras cantas bajito y te balanceas- sólo lo siento leyendo el periódico. Esta perorata tiene que ver con que, volviendo al principio, me encanta el cine de terror pero, por desgracia, es francamente complicado encontrar una película del género que alcance siquiera la etiqueta de digna (aunque haberlas haylas... si me concentro quizá llegue a recordar diez en toda mi vida -sobs- entre otras cosas porque las cintas de este género suele envejecer bastante en un mundo que genera cada día miedos nuevos) Aunque, todo hay que decirlo, una de las grandes ventajas que tenemos hoy es que el happy ending ¡por fin ha abandonado el edificio! ya que, si los ricos también lloran, los protagonistas de las películas de terror también pueden morirse ¡hombreya! que eso de que siempre se salvaran reventaba cualquier posibilidad de tensión en el final más terrorífico.

Una de las grandes fallas del género tiene que ver con que van por modas y explotan los éxitos hasta que nos matan de aburrimiento; en la actualidad están las de asesinos hiperrencorosos (las detesto) las de infectados que no son zombis pero sí pueden ser demonios (de estas hay varias bastante dignas) las de fantasmas diversos (de todo, como en botica) y, el gran clásico del género (salvando los vampiros con o sin sparkle, los hombres lobo musculados o no abofeteables y Frankenstein y su prole) que son aquellas que tienen que ver con el mal absoluto, el demoño in person.


En estas últimas hay de todo, con lo fácil que hubiera sido quedarse con la mejor película de terror que se ha rodado EVER, y que no es otra que El exorcista (mira tú por dónde, con el libro sí que pasé miedo) película que tiene unos cuantos años y que algún iluminado cometió la herejía de continuar con dos secuelas absurdas (la segunda es tan infame que la tercera, que ha envejecido fatal, se anunciaba como la auténtica segunda) y una precuela nefasta. Pero, como decía, ahora están de moda, si no no se explica cómo es posible que en los últimos años se hayan rodado tantas con el mismo argumento, por poner sólo algunos ejemplos:

Basadas en hechos reales (já)

El exorcismo de Emily Rose - Vaya por delante que, aunque está lejos de ser una obra maestra, no es del todo mala porque, al igual que en la madre de todas las películas del demoño, la premisa de la que parte tiene más que ver con el terror psicológico que con el demoño-demoño... y se insiste una y otra vez en que es un caso real (busca Emily Rose en Google y compruébalo tú mismo). Emily es una chica dulce y aplicada que va a la universidad y es allí poseída y exorcizada, o eso dirán, tras su muerte durante el exorcismo, durante el juicio sobre el que gira la trama... Personalmente considero que hubiera sido mucho más interesante si se hubiera quedado con la idea de que no se sabe realmente qué pasó con Emily, es decir, si al igual que en libro de El exorcista no se hubiera afirmado con rotundidad que Emily estaba realmente poseída... siempre es mejor dejarlo en duda (lo que hubiera ganado la madre de todas ellas sin la imagen de Karras poseído hay que ver) ¡si incluso se pueden usar exactamente las mismas imágenes sin afirmarlo!

El rito - es sabido, a nada que veamos tres películas con demoño, que la única iglesia oficial que acepta sin ruborizarse una pizca la existencia de las posesiones es la católica, es decir, son muchas las que practican exorcismos de tapadillo pero la única que aplica algo de rigor al asunto (dentro de lo que cabe) es la del Vaticano, que hace sus pruebas previas, que lo autoriza, que forma a algunos de sus sacerdotes para seguir un rito determinado... En El rito nos encontramos con un sacerdote que lo es porque prefiere cualquier cosa antes que seguir en el negocio familiar (una funeraria) pero que creer, lo que se dice creer, no cree mucho que digamos y, por ello, lo envían a Roma a participar en un curso para exorcistas. Ante su manifiesto escepticismo el cura profesor lo envía a conocer al exorcista de exorcistas, encarnado en Anthony Hopkins. El exorcista pro está realizando el rito sobre una adolescente embarazada que se niega a confesar por quién está siendo poseída (ella no lo sabe, es el demoño en cuestión el que no dice quién es) y, tras las infructuosas pruebas (el rito es tan casero que bien podría realizarlo la vecina del cuarto) el cura escéptico sigue sin creer... hasta que el demoño poseedor entra en el exorcista pro y tiene que hacerse cargo del rito... Lo peor que se puede decir de esta película es que la vuelta de tuerca es lo más previsible que he visto en la vida pero que el hecho de que no haya mucho boato alrededor del rito le configura una verosimilitud da la que carece la anterior (quicir, aunque todas esconden el exorcismo el demoño manifiesta su poder a lo bestia, salvo en esta, en la que vemos cómo Hopkins en lugar de poseído bien podía haber sido envenenado como Yúshchenko)

Rebeldía adolescente
Probablemente el mayor problema del cine actual tiene que ver con el hecho de que, en su mayor parte, las películas están dirigidas a adolescentes... así que es lógico que sean estos el mayor objetivo del demoño...

La posesión de Emma Evans - de esta poco hay que decir, adolescente problemática y muy pero que muy petarda, empieza a ver cosas raras tras haber hecho algo que no recuerda y que no le enseñará al espectador hasta el final (aunque es imposible no saberlo) blablablá; un rollo repollo con la única excepción de una escena al final que no es que cuente nada nuevo -todo es absolutamente previsible- sino que visualmente tiene su gracia.

Exorcismo en Connecticut - otro rollo repollo que prometía mucho y se quedó en nada. La vi hace tiempo y me aburrí tanto que apenas recuerdo el argumento... Algo así como una familia que se muda a una casa en la que se han cometido tropelías y descubren que allí vivía un niño raro que se les aparece y hace más tropelías. De hecho si está aquí es porque a alguien se le ocurrió traducir el título un poco como le dio la gana (que sí tiene algo de exorcismo pero de aquella manera) Un par de giros de tuerca y después, con el final, llega la amnesia buscada, que no es bueno gastar memoria en cosas aburridas.

El último exorcismo - de las tres de rebeldía adolescente (está aquí para no hacerle una etiqueta nueva) es la única que se salva, probablemente porque no es exactamente una película sobre un exorcismo sino sobre un exorcista. Por otra parte también está el hecho de que utiliza algo que ahora se hace mucho pero que sigue teniendo aún visos de novedad y es la grabación del falso documental. 
Un sacerdote de la América Profunda se propone desmontar la falsedad de los exorcismos y, para ello, decide realizar uno más, el último, y documentará con un equipo de televisión -para que no haya dudas de que es un engaño- los trucos que ha usado para que la gente se trague que lo que hace es real... El problema es que no parece que funcione la primera vez y se encuentra con un padre fanático (la escuela parroquial le parece muy liberal) que prefiere a su hija muerta antes que poseída por lo que, ya que no va a salvarla de un demoño en el que no cree y la enfermedad mental de la criatura parece que persiste a pesar de haber intentado engañarla exorcizándola, tendrá que salvarla de su padre. No hay nada especialmente desagradable (quiero decir que no vomita cosas raras ni hay sangre por doquier) pero tiene un par de escenas realmente intensas, de las de quedarse atónito. Lástima el final pero bueno, supongo que de alguna manera había que terminarla...

Doy por hecho que habrá más películas de demoño por ahí en los últimos diez años, que habrá muchas más en el futuro pero, mientras no superen El exorcista (y me atrevería a decir que eso no es posible), habrá que conformarse con encontrar, al menos, algo curioso... en una de cada cinco.

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