Momentos estelares de la humanidad

Con 11 días de retraso me uno un mes más al Club de Lectura 2.0 y planto aquí, aunque brevemente, la reseña del libro de este mes: Momentos estelares de la humanidad de Stefan Zweig.

En la antigüedad había un señor un poco extraño llamado Platón que estaba radicalmente en contra de la escritura; la primera vez que lo leí (que no fue hace mucho, lo estudié -como toda mi generación- en el instituto, pero recuerdo la Academia, lo platónico, et al. porque no había tiempo material de desarrollar en profundidad su filosofía) la sorpresa fue total, pero es que a ver, yo soy una mujer del siglo XXI y sé a qué dio origen la imprenta, el salto cuantitativo y cualitativo que supuso para la humanidad, así que si "hacer copias" de textos ha sido sensacional ¿cómo iba a ser malo la escritura? Y entonces empecé a pensar en internet y en mis alumnos... y lo entendí. 

A día de hoy, cuando quiero saber algo basta con mirarlo en la wikipedia y, como basta con mirarlo en la wikipedia, no es necesario que lo recuerde, si vuelvo a necesitar el dato, lo vuelvo a buscar... y así jamás aprendo nada. Pero ¿qué pasaba antes de la wikipedia? que teníamos enciclopedias y ¿qué pasaba si no teníamos enciclopedias? pues que había que leer y, si para ello te encuentras con un señor con el saber de Stefan Zweig, que escribe maravillosamente, para contarte cosas, el placer que encuentras es total.

Momentos estelares de la humanidad no es ni más ni menos eso: una recopilación de momentos que Zweig considera heroicos por alguna razón, escritos -y descritos- con su peculiar estilo didáctico y ameno. No es el mejor libro de Zweig, al menos no el que más me ha gustado, pero es un compendio bastante curioso de hechos históricos. Si tuviera que elegir dos me quedaría con la gesta de Nuñez de Balboa que, contada por Zweig tiene poco de gesta, la verdad, y mucho de egolatría... y acierta de lleno, todo sea dicho; y con la resurrección de Händel, no sé por qué, sólo porque me ha hecho gracia... Por supuesto el viaje al Polo Sur, pero es que ese va fuera de concurso.

En definitiva 14 momentos estelares que van desde Ciceron hasta Lenin, pasando por Napoleón y Händel, un poco de todo, que no hace falta leer en orden y que nos cuentan momentos estelares que cualquiera con una mínima cultura debería por lo menos conocer, si no en profundidad, sí saber de qué se le habla... aunque sea por la canción de Mecano ¿quién se acuerda del capitaaaán Scott? pues se ve que mucha gente, Ana, hija.

Podéis leer las reseñas del resto de miembros del club en sus casas, como siempre: Bichejo, Nananalider, Carmen y Newland; la reseña general la tenéis aquí y el fantástico primer post de debate aquí.

El mes que viene la Guerra Civil... a la que le he dedicado dos años... a este paso me va a durar más a mí de lo que duró en realidad.

El héroe discreto

El libro elegido este mes para este nuestro club de tortura lectura ha sido El héroe discreto del Nobel Mario Vargas Llosa y, creo, a todos nos ha parecido sino excelente al menos sí interesante.

Mi relación con Vargas Llosa ha sido un proceso de lento pero profundo enamoramiento que, aunque ni se me había ocurrido que pudiera ser, hizo que celebrara la concesión del Nobel como si me lo hubieran dado a mí; siempre me ha gustado como escritor (La tía Julia y el escribidor es uno de los libros que más me ha gustado en la vida) pero hubo un tiempo en el que detestaba profundamente su figura, ya se sabe, una era joven y un tanto cretina, García Márquez era el majete oficial (y lo era, mi opinión no se ha movido nada) y a Vargas Llosa había que detestarlo... hace tiempo, al ver como tenía razón, qué demonios razón, se quedaba corto en todo lo que dijo sobre Fujimori, me di cuenta de que lo que tenía hacia él eran sencillamente prejuicios y empecé a escuchar lo que decía, en lugar de presuponer lo que decía... y vi que discrepo en muchas, muchísimas, cosas, pero en las que coincido, coincido plenamente y es un hombre lúcido incluso en las discrepancias, porque en el fondo lo que cuenta es lo esencial y en lo esencial Mario Vargas Llosa es un tío estupendo (su hijo no tanto, así que cuando les parezca que dice algo fuera de lugar, háganme un favor y comprueben si ha sido Mario o Álvaro) y muy sensato, insisto, incluso en las discrepancias. Y si no les cae bien, qué demonios, léanlo igual, no sean bobos, no se pierdan nunca a un gran autor por discrepancias políticas, no conviertan su mundo lector en un sitio tan pequeño y miserable, que si ha habido cretinos de marca mayor en la historia de la literatura han sido, sin duda, Quevedo (más malo que la peste) y Góngora (un amargado) y ahí están merecidamente en el Olimpo literario junto a Cervantes, que era más más majo que las pesetas.

En El héroe discreto nos encontramos algo que a don Mario le encanta: las historias que transcurren en paralelo y, al menos aparentemente, no tienen relación. Por un lado nos encontramos con Felícito Yanaqué, un humilde señor de la tierra, cholo, dueño de una humilde empresa de transportes que ha construido a base de trabajo duro y, por otro, a don Rigoberto, un señor de clase más bien alta (piensen, estamos en Perú, eso significa una diferencia notable entre los dos), de vida acomodada cuyo jefe le hace una curiosa petición. Ambos personajes tienen una vida sin sobresaltos, normal, son medianamente felices a su modo -Felícito con su amante, don Rigoberto con su mujer y su hijo- hasta que la vida decide jugarles una mala pasada; a Felícito lo amenazan si no paga por protección, a lo que se niega, de pura honradez, a Rigoberto su jefe le pide que sea su testigo de boda en un matrimonio profundamente desigual -él nonagenario con dos buitres por hijos, ella su sirvienta cuarenta años más joven- y, a pesar de que sabe que tendrá que enfrentarse al mundo por ello, acepta, por pura amistad... y así comienza todo, a Felícito le queman el negocio, pero sigue negándose a pagar; a Rigoberto le persiguen los hijos del jefe y la maledicencia de la gente... y aún así, ese héroe discreto resiste, se enfrenta a la adversidad sin hacer grandes gestos heroicos.

Se trata de una novela amable, llena de momentos tiernos (y algunos eróticos) donde vemos dos clases sociales una frente a la otra (los capítulos de uno y otro se alternan) pero que no se enfrentan porque, simplemente, no se relacionan, es como si vivieran en dos mundos distintos, aunque, sin saberlo, viven en el mismo; percibimos las dificultades de uno y de otro, observamos, divertidos, como en América pareciera que los más humildes tienen más estirpe que los más acaudalados (justo al revés que en Europa) vemos sus gustos, sus costumbres, sus preocupaciones, sus vidas y es que Vargas Llosa nos lleva de la mano y nos enseña todo con una prosa colorista y, al contrario de lo que dirán mis compañeros del club, dotada de sensualidad gracias a la abundancia de americanismos que nos asaltan en cuanto nos descuidamos. A mí no se me ha hecho nada pesada a pesar de que, si me sincero conmigo misma, no es que pasen muchísimas cosas, y desde luego no es que todas sean agradables... aunque si sobreviví al desagrado que me produjo La fiesta del chivo, puedo con todo.
Mira que si resulta que el diablo existe, que es peruano y se llama Edilberto Torres
(esta frase me hizo llorar de risa, igual que a los personajes) 

Pueden leer las otras reseñas, además de en el propio Club de lectores, en los lugares habituales: Bichejo, Newland (¡aprovechen para felicitarlo, que es atlético!), Carmen (¡aprovechen para felicitarla, que es madridista!) y Nanananalíder.

El mes que viene nos lanzamos con Zweig, y ha habido cambios en el calendario, iremos informando.

En el día del libro: un autor al mes

Hoy se lanzarán cientos de personas a las redes sociales a decir que es mentira que Cervantes y Shakespeare murieran el mismo día, ya sea por la diferencia de calendarios que había, ya sea porque Cervantes murió realmente un día antes, ya sea por los Gnomos de Zurich... Sólo tengo una cosa que decirles: 

¡PINCHAGLOBOS!

El año pasado, para celebrar el día del libro, día bonito donde los haya, se me ocurrió recomendar un libro para cada semana del año y, por no repetirme -que podría, será por libros já- este año vamos a dedicarnos a los autores; será una lista ecléctica, sin ton ni son, porque ellos lo valen. 

Enero
Le vamos a dedicar enero a Stephen King, porque la mayoría de sus libros se leen mejor calentitos bajo una manta y con linterna, para reproducir mejor la experiencia que nos ofrece. Aunque apenas necesita presentación se trata, el señor King, de un autor que puede encandilar a gente de cualquier edad porque tiene libros para todos los gustos, y algunos son auténticas obras maestras... por ejemplo:

11/22/63
¿Qué harías si pudieras viajar a una fecha concreta y cambiar el pasado? Esa es la pregunta que responde y, en este caso, el cambio que quiere hacer el protagonista es evitar el asesinato de Kennedy. 11/22/63 no es una novela, es un novelón fantástico, de lo mejor que he leído en años; trepidante, tiene momentos de ternura, geopolítica, matiene la intriga altísima todo el tiempo sin hacerse nada pesada...

Maleficio
Esta novela la leí hace más de 20 años pero aún me sobrecoge, es mi favorita de este autor y precisamente por eso no me animo a revisitarla, no sea que la embellezca el recuerdo y no sea tan deliciosa, aunque buena es, sin duda. Un grupo de personas en un pueblo de la América profunda colabora para encubrir el atropello -y muerte- de una gitana y, a consecuencia de eso todos son maldecidos, pero no con una maldición cualquiera; el protagonista, por ejemplo, obeso mórbido habrá de morir, según la maldición delgado.

Febrero
Borges, inteligencia fría pero inteligencia, y mucha. El gran constructor de mundos, capaz de meternos en una Babilonia inventada que reparte suertes como quien reparte loterías y así configura el mundo, o enseñarnos lo horrible que sería recordarlo todo, sólo recordarlo, sin necesidad de entenderlo; El mundo está lleno de referencias a sus obras, el cine, también, pero se nos escapan con frecuencia. No es un autor difícil, "sólo" muy profundo y excepcional y, además, no escribió novelas por lo que puede uno sumergirse en sus páginas como quien bucea y salir al terminar, para tomar oxígeno. Si tuviera que elegir un libro -son recopilaciones de cuentos cortos- me quedaría con Ficciones, si tuviera que elegir un solo cuento, La lotería de Babilonia pero... ¿para qué quedarse en un sólo cuento, en un solo libro? Lo mejor de Borges es que cuando lees uno sólo de sus textos quedas fascinado para siempre ¿cómo no hacerlo con el autor de Pierre Menard, autor del Quijote?

Marzo
Le vamos a dedicar marzo a Vargas Llosa ¿por qué? pues porque es su cumpleaños, ea. Durante muchos años admiré al escritor tanto como odiaba a la persona, cosas de la política que todo lo pudre; el problema viene cuando vemos cómo el 99% de lo que dijo Vargas Llosa sobre Fujimori no es que fuera cierto, es que se estaba quedando muy corto y, qué quieren que les diga, sigo discrepando muchísimo con él en un montón de cosas, pero me conquistó el discurso del Nobel de principio a fin y, además, me encanta su convencimiento tranquilo, su falta de atropello en lo que piensa y, sobre todo, lo ajenas que son sus obras a todo esto. ¡Oh! por cierto... muchas de las cosas que se le atribuyen a Mario, son de Álvaro, su hijo; no se queden sólo en el apellido.

La tía Julia y el escribidor
Cuenta la leyenda que siempre que le preguntan por esta obra, Mario Vargas Llosa sonríe y murmura entre dientes "menos mal que no tuve hermanas". Es una de las novelas más divertidas que he leído en mi vida, llegué a ella inmediatamente después de haber leído Pantaleón y las visitadoras que tiene un argumento muy divertido, que es muy famosa y le gusta mucho a todo el mundo pero... a mí me aburrió profundamente. Un escritor casi adolescente está perdidamente enamorado de su tía Julia, que además es quince años mayor que él ¿les suena la historia? ¿no? eso es que no saben apenas nada de la vida de Vargas Llosa... porque ese dato en concreto tiene mucho de biográfico.

La fiesta del chivo
Cambio total de registro. La fiesta del chivo es uno de los libros más duros que vas a leer en la vida, no porque llores -que no lloras- no porque haya escenas gores -que no las hay- sino por la sensación de impunidad total de los malvados, Trujillo, el dictador de República Dominicana en esta ocasión.
A mí me costó un trabajo ¡fíjense si es dura! Me explico: la estaba leyendo en ese momento y tenía una entrevista en un colegio de mucho relumbrón, la directora -una señora mayorcísima- y yo congeniábamos a las mil maravillas, todo fluía pero, como ella también era profesora de lengua en secundaria me preguntó por mis lecturas y cuando le dije todo -repito, todo- cambió; el nieto de Trujillo había sido su alumno en el colegio.

Abril
Si el día del libro cae en abril, digo yo que habrá que dedicarle el mes a uno de los responsables, a Shakespeare, para más señas. Qué decir de quien lo ha hecho todo en teatro y más allá del teatro, qué decir del creador de personajes tan significativos y significantes para nuestra cultura... porque ojo, que Shakespeare será inglés, pero yo me lo apunto entre los míos, como todo lo que me gusta ¡faltaría más! Fijense sí Shakespeare es bueno que, a pesar de lo mucho que se pierde al traducir (sus versos son estupendos) es impresionante lo que nos deja en todas sus obras y lo mucho que estas han calado en nuestra cultura... Como todos sabemos qué ocurre en ellas, me voy a limitar a escoger unos pocos versos en las dos que he escogido, ea.

El Mercader de Venecia



¿Se les ocurre un mejor canto a la tolerancia? y ¡ojo! Shakespeare es un autor de su época, con las ideas de su época y Shylock un personaje odioso.

Macbeth
He ido tan lejos en el lago de la sangre, que si no avanzara más, el retroceder sería tan difícil como el ganar la otra orilla. Siento en la cabeza extrañas cosas que quieren pasar a mi mano y que hay que cumplir antes que puedan meditarse.
Una vez que empiezas a enfangarte, para justificar haberte metido en el lodo tienes que conseguir el objetivo... y esa es la respuesta a por qué muchas cosas siguen pasando sin sentido alguno...

Mayo
Lo habré contado unas diecisiete veces: el día que murió Benedetti, mis alumnos me dieron el pésame, así que ya se imaginarán mi amor por este autor que no sólo escribe maravillosamente y es maravillosamente lúcido, sino que encima es tan buena gente que cuanto tuvo que volver a Uruguay para salvar a un amigo en lo peor de la dictadura, lo hizo porque, según decía es mejor morir torturado que morir de vergüenza. De Benedetti hasta los andares pero, como en esta vida hay que escoger nos vamos a decantar, para seguir la coherencia del post, por dos al azar

Primavera con una esquina rota
Porque si no la recomiendo, no soy yo. En esta novela se mezcla el exilio, la ternura y lo difícil que es decidir seguir viviendo cuando alguien queda atrás esperando que, cuando te alcance, seguirás siendo la misma de antes. El amor y la culpa. la esperanza y la injusticia. Todo en una novelita de apenas 200 páginas llenas de poesía.

El cumpleaños de Juan Ángel
No es exactamente una novela, es un experimento de lo más curioso: en un sólo día va pasando la vida del personaje, aparecen y desaparecen personajes, recuerdos, vivencias. Es de lectura pausada, porque si no es fácil perderse, pero una delicia de principio a fin.... Como curiosidad: podemos pensar lo que sea del subcomandante Marcos pero sabemos que es un hombre culto ¿saben por qué se llama así? ¿por qué precisamente "Marcos"? exacto, por esta novela; hay un momento en el que son guerrilla y huyen, Marcos se queda atrás para que sus compañeros se salven, cada vez que un compañero se mete en la alcantarilla para huir, antes de descender, se da la vuelta y dice "espero que sobrevivas, Marcos" y esa frase, a partir de ese momento, martillea al lector... ¿no les lleva a reflexionar, aunque sea un segundo, sobre por qué el subcomandante Marcos elige precisamente ese nombre?

Junio 
El mes que empieza el verano es mi cumple y como soy un poco cabeza de chorlito, para mi cumple he escogido un autor que para mí represente sólo ternura, y nada más; que cuente historias bonitas, con finales bonitos, de gente sencilla, con vidas sencillas; que cuente una historia llena de belleza, pero belleza de lo pequeño, de lo accesible, una historia que puede ser la mía y así llenar mi caótico mundo también de cosas simples... y sólo me viene a la cabeza Hornby

Juliet, desnuda
Estoy profundamente enamorada de esta novela. Léanla y enamorense también. Como es Hornby todo gira en torno a la música; un autor perdido, fans sobreinterpretando sus letras, sus actos, sus intenciones... el autor reaparece con un nuevo álbum, pero no es nuevo, es el mejor que tiene Juliet pero, esta vez "en bruto", los protagonistas, una pareja que sigue unida porque no hay nada mejor que hacer, tienen opiniones diferentes y así lo hacen saber en los foros... y entonces el mundo cambia.

Alta fidelidad
Una tienda de discos, un hombre abandonado por su novia... Todos le hemos puesto banda sonora a nuestras vidas, pues esta novela es así, la banda sonora de un hombre que no entiende nada de lo que le está pasando porque no prestó suficiente atención.

Julio y agosto
Le vamos a dedicar el verano a un único autor y un libro que en realidad son dos. Dedicamos abril a Shakespeare, pero nos faltaba la otra pata del banco, así que el verano va a ser para Cervantes ¿para quién si no?
Quien no haya leído a Cervantes, ya sea por manido, por pereza, por "huy qué antiguo", por "esto lo estudié en el cole y ya me lo sé"... no sabe lo que se pierde porque no tiene, y permítanme la expresión, ni puta idea. Le he dedicado cursos enteros al Quijote y ni todas las explicaciones, ni todos los ensayos, tesis doctorales, exámenes y peripecias varias pueden emular la experiencia de leer el Quijote uno mismo, la cantidad de mundos que tiene dentro de sí, la cantidad de cosas que cambia y sigue cambiando y lo divertidísimo que es. No se dejen llevar por los prejuicios, merece la pena muchísimo más de lo que puedan imaginar. ¡Eh! y leanlo entero, que la segunda parte es mucho mejor que la primera!

Septiembre
Fue el primer autor que escribí y llevo desde que empecé cambiándolo de mes y no sé muy por qué en septiembre, si a Gabriel García Márquez se le puede leer en cualquier momento. No es el autor que inventó el realismo mágico, ni siquiera todas sus obras lo usan... casi pareciera que nadie sabe lo que es eso de "realismo mágico" así que, aquí va una breve explicación:

El realismo mágico no es que lluevan flores amarillas cuando muere Buendía, o al menos no es sólo eso; tiene una contrapartida y es que lo que es real -el hielo, que la tierra sea redonda, por ejemplo- se vive en la novela como algo absolutamente mágico mientras se convive sin mayor problema y casi sin sorpresa con personajes que vuelven de la muerte porque se aburren. Esa fusión de lo mágico "normalizado" con lo real "hecho mágico" es realismo mágico.

Memoria de mis putas tristes
Un anciano se enamora de una joven prostituta y ahí, como dice la novela, empieza a vivir, cuando todos sus amigos se estaban muriendo. Es su última novela y es preciosa, si sólo tuviera esa, también lo conoceríamos y admiraríamos, no les digo más.

Crónica de una muerte anunciada
El final está en el título, la novela comienza "el día que lo iban a matar [...]" y, aún así, nos pasamos las últimas páginas con el corazón encogido, pidiéndole a Santiago que corra, que se salve.
Como curiosidad: la novela está basada en algo que Gabriel García Márquez conoció no recuerdo si es Aracataca o algún otro lugar perdido en Colombia; la única diferencia es que, en la realidad, la madre del asesinado le cerró la puerta cuando estaba al borde de la salvación, porque no quería problemas en casa y, como se trataba de un asunto de honor, pensó que se limitarían a darle una paliza.

Octubre
Le dedico octubre a Almudena Grandes porque es mi mes favorito del año y porque fue un mes de octubre cuando leí Malena es un nombre de tango, un novelón generacional que, como a tantas otras mujeres de mi edad, le cambiaría la vida. Fíjense que, por culpa de esta autora, elegí el tema que elegí para terminar el Máster del averno y ahora no sé muy bien cómo zafarme del lío más allá de, sencillamente, terminarlo de una buena vez. Si de esta autora han leído sus artículos de prensa, olvídenlos, es una autora muy cuerda, muy consistente y muy interesante. Hace novelas que siguen estructuras de novela -y eso es mucho en un momento en el que pareciera que todo el mundo quiere innovar y salen disparates- y convencen al lector.

Malena es un nombre de tango
Como decía, novela generacional. Malena es una niña bien, en una familia bien, con una hermana bien... que no encaja, que quiere ser libre, que quiere ser más, enamorarse perdidamente, vivir grandes aventuras, no tener siempre la palabra precisa, la sonrisa perfecta... y paga un precio muy alto por ello, siempre. Sabina estaba en lo cierto, las niñas (de mi generación) ya no queríamos ser princesas, queríamos ser Malena, aunque ella estaría atónita si lo supiera.

Atlas de geografía humana
Cuatro personajes, cuatro historias y un solo hilo conductor, la realización de un atlas por parte de la editorial en la que trabajan. Cuatro mujeres de verdad, valientes y cobardes, con sus miedos y sus pequeñas heroicidades. Como experimento es interesante leerla a continuación de Malena... o diez años después como me pasó a mí (es que no estaba publicada cuando terminé Malena) y descubrir que cualquiera de las protagonistas podría ser ella, cualquiera de nosotras entonces, con diez años más.

Me he saltado las que conforman los Episodidos de una Guerra Interminable porque estoy un poco hasta las narices de escribir sobre ellos a cuenta del Máster del averno ¡pero léanlos!

Noviembre
Como empieza a hacer frío, mucho, mucho frío, es el mes de ponerse a leer novelones con una manta y un café para calentarnos por dentro. Estaba dudando entre los dos maravilllosos autores realistas que tenemos, así que he decidido no escoger, ea, y quedarme con los dos, que son muy diferentes entre sí, pero coinciden en una cosa ¡son geniales! y es que de Clarín y Galdós no acepto ni una sola crítica oiga, que no se imagina usted lo vigentes que están. Ahora bien, no se asuste, que sólo hablaré de una novela de cada uno, que este texto ya está quedando que ni los artículos de jondaun oiga.

De Clarín vamos con La Regenta, aunque podría haber sido Su único hijo también, pero una tiene sus preferencias inexplicables. Como es realismo nos pasamos la vida pensando en Madame Bovary y, me van a perdonar, pero la supera con creces porque tenemos a la heroína del realismo, igual que Emma, igual de Anna Karenina, pero es que, además, Ana Ozores está rodeada de un protagonista colectivo llamado Vetusta que la maneja como si fuera una hoja zarandeada por el viento. La bondad, la maldad, la manipulación, la iglesia, el poder político, la maledicencia, la libertad, el beatismo... todo está en esta novela y todo merece la pena.

De Galdós (¡Es Galdooooos!) hay que elegir Fortunata y Jacinta para darse cuenta, por si no lo habías hecho antes leyendo cualquiera de las novelas de Galdós, de lo maravilloso que era no sólo como escritor sino como ser humano. Dos mujeres enamoradas de un mismo hombre y todo lo que eso supone, una es rica, la otra es pobre, y a pesar del XIX ninguna ha de ser condenada, más bien al contrario porque él es el que está obrando mal por mentir, por ser despreciable, por ser un hombre absurdo que sólo merece desprecio... y no es una historia de amor, que todo hay que decirlo.

Diciembre
Y por fin, después de tanta chapa, has llegado hasta aquí, para encontrarnos, porque ella lo vale, con Carmen Martín Gaite, una autora que nos muestra a lo largo de su trayectoria la situación de las mujeres en España (y no se engañen, no es tan diferente a la de otros países... quizá más tardía) y eso se ve, a la perfección, si elegimos dos obras y las leemos en el orden en el que fueron escritas, con décadas entre ellas:

Entre visillos
La vida vacua de las mujeres que son educadas para ser observadas, para ser pasivas, para no ser nada más que lo que su hombre -padre, marido, hermano- quiera hacer de ellas... así no se puede, y sobre todo no se debe, vivir, porque no es de verdad.

Irse de casa
Una mujer de mundo dando vueltas locamente por ahí, otras que no son tan libres y no dan tantas vueltas, pero son mujeres de la época en la que fue escrita y tan distintas de las de Entre visillos que casi da miedo... pero produce alegría ver cómo cambian las cosas.

El año pasado fueron 52, este años sólo 12 así que no hay excusas*. Lean, lean mucho.

*Ningún autor ha sido dañado en la realización de este post.

Joyland

El libro escogido este mes por nuestro querido Club de tortura lectura es la novela del (casi) siempre genial Stephen King Joyland.

Si miro mis lecturas recientes, digamos de los últimos seis u ocho meses, creo que no leía tantos libros del señor King desde que era adolescente, y es que entonces, sencillamente, los devoraba; siempre he sido una fanática de terror en todas sus formas de ficción y es innegable que si hay alguien que sabe hacer que lo pases pipa sufriendo es, sin duda, Stephen King; el año pasado leí El Resplandor -supongo que había aplazado su lectura porque me sé la película, genial, de memoria- y me dio TANTO miedo (la película no cuenta apenas nada de la historia) que, de noche, me tenía que ir a la cama a leer a oscuras en el iPad, con lo malísimo que es eso para la vista, para no estar sola, aunque el contrario no fuera de mucha ayuda porque estaba plácidamente dormido... luego piqué y leí Doctor Sueño, supuesta y absolutamente soporífera segunda parte; y ojo, no sólo leí libros de terror, hace un par de meses devoré 22/11/63 y sigo soñando con esa historia... y eso que de las ¿700? páginas tiene unas 300 que son puro romance que un autor con menos maña en su prosa seguro que se hubiera ahorrado (o la habría cagado espeluznantemente), no así S. King, que se lo puede permitir, que son 300 páginas que no hacen avanzar la trama pero joder si hacen falta para tener una visión sentimental del personaje... Un libro fantástico al que no le sobra ni una coma y que, además, deja poso, vaya si lo deja. También leí Celular y me encantó, rápido, lleno de acción, un par de botes y mucha, mucha humanidad e incluso hice un viaje de autobús con Carrie y su sopor...Si tengo que elegir sólo una cualidad de este autor me quedo con lo bien que escribe, no, mejor con que nos mete en la trama a las diez páginas de empezar -si no antes- ¡no! con lo bien que escribe ¡no! con el tempo... ¡Ay! yo qué sé qué es lo que más me gusta de este autor (como se puede ver me gusta MUCHO) que, por alguna incomprensible razón de miope gafapaster, no tiene el reconocimiento que merece... lleva cuarenta años ganándose a los críticos meapilas uno por uno, que los editores lo han amado siempre por lo muchísimo que vende.

... y entonces llegamos a Joyland, que no está mal, es ciertamente entretenido, no es muy largo, tiene un par de momentos tiernos, si es usted muy aprensivo da para un par de sustos (sin ser en absoluto de terror, y mira que este señor sabe meter miedo) más por la expectación, por lo que crees que va a ocurrir a continuación al ver quién firma el libro, que por lo que ocurre -es DIOS en la creación de escenarios de tensión, tuerce el gesto de un solo personaje y ¡zas! el lector está inquieto- pero poco más. Un psé bajo que, con el paso de los días, va siendo cada vez más bajo; baste decir que lo terminé hará unas tres semanas y para recordarlo tengo que esforzarme.

Joyland (sin cursiva) es un parque de atracciones en el que unos años antes mataron a una chica, pero no va del asesinato, aunque planea por toda la novela. El protagonista es un universitario al que acaban de partir el corazón y decide pasar el verano trabajando en el parque como forma de rehacer su vida inmediatamente después del primer desamor. Lo escribe desde el futuro -nuestro presente- sólo como forma que tiene el autor de decirnos que aunque haya algo sobrenatural -que no terrorífico, de hecho apenas importa- planeando sobre la novela, nuestro aguerrido universitario sobrevivió, no sólo a la cosa sobrenatural, sino a aquel verano, a aquel desamor, a aquellas amistades que se mantuvieron para siempre... Ese verano, que lo marcará para siempre es el verano en el que descubrió que, al menos con el corazón roto, Joyland fue su sitio, se sintió realizado bailando embutido en un traje de perro gigante, fue feliz viendo cómo los niños lo adoraban, salvó un par de vidas y, a pesar del desamor, fue completamente feliz... Dos tercios de la novela con las aventuras de un trabajador de un parque de atracciones ejerciendo de trabajador de parque de atracciones no son, digamos, muy apasionantes, pero, es Stephen King, y está deliciosamente escrito (si jamás ha leído nada suyo, pierda esos malditos prejuicios y anímese con cualquiera de sus novelas, tiene un gritón o dos); y entonces nos metemos en el último tercio, en el que sí pasan cosas, un niño enfermo, una cometa, una visita privada a un parque cerrado... pero si quiere saberlo, querido lector, tendrá que leer el libro, aunque yo no pueda recomendárselo con mucho entusiasmo, la verdad.

Pero ¿sabe quién sí se lo va a recomendar con mucho entusiasmo? Quien lo eligió, la sin par B, y nuestro querido exbecario ascendido Newland; No me ha quedado claro si a mi admirada Carmen le ha gustado o no (si no la leen habitualmente no sé para qué demonios pagan conexión a internet, francamente), pero sí sé que nuestro amado Nananalíder está conmigo en que este libro no horrible pero es un psé y nada más que un psé.

El mes que viene nuestro Club de lectores 2.0 leerá El héroe discreto, de Vargas Llosa... y después San Benedetti dirá, que estamos remodelando la lista de lecturas del año a algo que nos llame más a todos... Se admiten sugerencias

La casa de la alegría

El libro de este mes elegido por el Club de tortura lectura es La casa de la alegría de Edith Wharton, una novela publicada a principios del siglo XX que recuerda muchísimo, por la trama, al capítulo en el que Quevedo describía cómo viven los hidalgos del siglo XVI, en un mundo donde el honor importa tanto que es mejor pasar hambre que renunciar a él... con la diferencia de que Wharton nos muestra lo difícil que es ser una mujer soltera en la buena sociedad, la más hipócrita, maledicente y cínica posible; no debía de ser muy diferente a lo que describe la novela, sobre todo si atendemos al hecho de que la mayoría de las novelas cuentan cosas similares, y eso que los personajes son neoyorquinos, que ya se sabe que son todos un poco sueltos...

la novela de Wharton es un poco como La Regenta, en la que el protagonista absoluta es la sociedad de esos ricachones infames que viven de estar pendiente de los tropiezos de los demás, y que jamás olvidan nada si se trata de una mujer soltera. La protagonista de La casa de la alegría es Lily Bart, un bellezón huérfano que tiene a todo el mundo encandilado pero que, como es un poco veleta, se le está empezando a pasar el arroz... tiene nada menos que ¡¡29 años!! y sigue soltera... tiene alguna pequeña arruga pero quizá sea la luz... ha tenido montones de hombres a sus pies pero siempre encuentra la forma de boicotearse, en el último momento siempre hace algo que tira por tierra que un buen hombre millonario se le declare y le provea de un buen sustento, ya sea quedarse dormida, ya sea perder un tren... Esos ejemplos no están en la novela como acciones, sino que es lo que de ella dice una de sus amigas, su boicot es conocido por todos.

El mayor problema de Lily, en realidad, es su absoluta orfandad; para subsistir depende de los caprichos de una tía que decidió hacerse cargo de ella pero que no le da una asignación fija y, con el paso del tiempo, se va dejando enredar en la maledicencia. Lily quiere casarse, como todas, quiere hacer las cosas bien, pero de vez en cuando toma decisiones incorrectas, que el lector sabe incorrectas desde la primera línea, no porque ella vaya a hacer algo mal, sino porque por culpa de eso se va a ver traicionada, bien sea por el hombre que le vende como favores sin interés y sin importancia lo que luego se quiere cobrar en carne, bien sea por la amiga que para tapar sus infidelidades la pone en la picota, bien sea por ser la última persona honesta, que prefiere el hambre a vender al único amigo honesto que tiene.

La historia está bien construida y narra la caída hacia el abismo de Lily pero, aunque pasan montones de cosas, el lector llega a detestar profundamente a Bertha Dorset y a simpatizar con Carry Fisher hay algo que no termina de encajar, y el problema no es la novela, es la propia historia... Me explico: cuando llevaba aproximadamente un tercio del libro me di cuenta de que hace tiempo vi la película, y era incapaz de acordarme de lo que iba a pasar a continuación salvo cuando llegaba a esa parte y, como decía, pasan MONTONES de cosas. No podría decir muy bien a qué se debe, pero es curioso que sabiendo que Lily es honesta de verdad, infinitamente más honesta que su entorno de infieles, de mujeres que directamente le regalan la oreja a señores repugnantes casados -con el consentimiento de sus aburridas esposas- para poder conseguir algo de dinero (porque es de lo que va todo al final, de subsistir), a pesar de todo, de saber de la ausencia de malas acciones, de su ingenuidad sincera, a pesar de ver cómo se la juegan por ser una mujer indefensa es imposible empatizar con ella, que será la más lista, la más guapa, la más divertida... pero a mí me parece tonta de remate, pero tonta de las que aburren, no de las que hay que proteger... Podría ser un GRAN libro feminista -parece una denuncia constante a lo difícil que es ser una mujer soltera y cómo cualquiera que no lo sea, si tiene dinero (que es lo que le falta) puede hacer literalmente lo que le plazca, hasta divorciarse dos veces- pero no cuaja, es imposible sentir simpatía por Lily... No se confundan, no se hace odiosa, simplemente es aburrida; la novela pretende ser una denuncia total de la difícil que es ser el diferente, pero está lejos de lograrlo y, aunque es un clásico me temo que me pasará como con la película, que se me olvidará de puro anodino...

Pueden ver las reseñas del resto del Club en los sitios habituales: Club de lectores, donde habrá debates, y las reseñas de cada miembro en los lugares habituales: Carmen, Nanananalider y Newland.

Noche salvaje

La primera en la frente: El libro elegido este mes para el Club de Tortura Lectura es uno de los disparates más increíbles que he leído en mi vida... Perdonen la vehemencia, pero es que acabo de terminarlo y el final es... no sé cómo decirlo... ¿conocen el Capítulo 68 de Rayuela? ¿el que está lleno de palabras inventadas? Pues lo entiendo perfectamente, sin embargo, el final de Noche salvaje es algo que me hace pensar que el autor debía de ir puesto de LSD hasta las cejas... y el editor también porque vamos a ver ¿me puede explicar qué pintan las cabras en todo este sucio asunto?

En shock, estoy en shock con este final, qué quieren que les diga.... así va a ser la reseña.

La novela narra -más o menos, no crean que es sólo el final lo que no se entiende- las peripecias de un buscado sicario ¿de la mafia? que tiene que cumplir un último encargo para su jefe: matar a un arrepentido corredor de apuestas que va a declarar contra él. Nuestro sicario se mete en su casa como huésped y seduce a todas las mujeres con las que se cruza, hecho curioso en grado sumo dado que la descripción que ofrece de sí mismo es cualquier cosa menos la de un galán (mide metro y medio, lleva dientes postizos... un cuadro) y nos va mostrando diversas escenas del tiempo que pasa en la ciudad, de la conspiración para el asesinato (según se avanza en la novela pareciera al corredor de apuestas lo quiere matar todo el mundo, incluyéndome a mí como lectora) una sucesión de capítulos que pueden estar como pueden no estar porque, con ese final, no sé para qué se molesta en escribirlos, la verdad... Y por cierto ¿Noche salvaje? ¿Qué noche? ¿Dónde está lo salvaje? Es que ni una, Jim, ni una...

Quiero pensar, haciendo un verdadero esfuerzo (me van a perdonar, jamás había escrito una reseña de una novela tan espantosa recién terminada) que es un experimento literario del autor, eso haría que todo encajara: la narración no termina de cuajar ¡experimento!, el narrador no consigue explicarse -¿será el narrador el que va puesto de LSD?- ¡experimento!, los personajes no es que no estén definidos, es que si el lector consigue descubrir quién es quién es porque cada vez que entra uno, el narrador lo llama por su nombre, como en las acotaciones de teatro ¡experimento!; el tiempo se acelera y ralentiza sin que haya justificación alguna ¡experimento!; y como no le resulta lo suficientemente disparatado, aparecen unas cabras random en un momento random ¡experimento!

Y qué quieren que les diga, no me gusta nada la novela experimental.

Pueden leer el resto de reseñas en los lugares habituales (Carmen, Desgraciaíto y Newland) y seguir los debates (sobre lo WTF que es, deduzco) en el Club de Lectura 2.0.

Hay una buena noticia, es el primer libro del año, y es taaaaan raro que sólo podemos mejorar.

El cero y el infinito


Los personajes de este libro son imaginarios. 
Las circunstancias históricas que determinan sus actos son auténticas.
Mario Vargas Llosa

Hace un par de años leí un maravilloso y espeluznante libro de Martin Amis sobre Stalin, Koba el temible, que quise reseñar en su día, y días después… y así pasaron las semanas y simplemente no fui capaz porque los crímenes que en él se describen, la nula reivindicación de sus víctimas (lo siento en el alma, no se reivindica nada si la oración tiene una adversativa y lo más común, al leer algo sobre los años de este ser salido de las entrañas del infierno, es ver cosas del tipo: Stalin era malo pero... Mató gente pero) y un largo etcétera lo fueron postergando, se me hacía demasiado cuesta arriba asumir el horror de este ensayo y mirarlo desde fuera lo suficiente como para que fuera simplemente un libro del que hablar en una reseña.

En esta ocasión, en lugar de un ensayo, tenemos una novela y eso facilita el proceso. En El cero y el infinito un personaje de ficción (¿ficción? ¿seguro?), Rubachov, antiguo héroe de la revolución, al que oímos pensar, al que oímos entrar en el juego de la Historia (sí, con mayúsculas), al que oímos abdicar gustoso y reconocerse contrarrevolucionario porque:
¿Con qué derecho nosotros, los que desaparecemos de la escena, miramos a los Gletkin con tanta altanería? Los monos debieron reírse cuando el Neanderthal hizo su aparición sobre la tierra. Los monos, altamente civilizados, se lanzaban graciosamente de rama en rama; el hombre de Neanderthal era torpe e inclinado hacia la tierra.

En El cero y el infinito de Arthur Koestler asistimos al proceso en el que alguien, acusado de contrarrevolucionario por…¿?... porque… , va entendiendo que su proceso es necesario, que su muerte es por el bien de la Revolución que él mismo llevó a cabo, que las purgas son buenas para el proceso revolucionario y que para pasar por uno de esos procesos de purga no es necesario cuestionar al líder sino, simplemente tener una opinión ¡ojo! No una opinión distinta, sino una opinión… porque, quizá, eso es individualista y los soviéticos, se ve, eran muy colectivos.

Lo peor de todo este asunto es que a Rubachov nadie le tortura para que confiese, simplemente le convencen con una lógica aplastante (la misma lógica que se usa en Corea del Norte para decir que el amado -y difunto- líder había escrito más libros que nadie en la historia, realizado innumerables proezas atléticas y jamás había ido al baño) y eso es lo que da más miedo de todo, que un proceso absolutamente perverso se sirve de la lógica porque se les escapa (no en vano los procesados aplaudieron procesos similares), conscientemente se les escapa que por mucho sentido que tengan las palabras, por muy bien construido que esté el discurso, el proceso para llegar a él, el proceso en el que el yo se borra para fundirse en la masa es contrario, por su absoluta perversión, a esa aplastante lógica que emplean.

En definitiva El cero y el infinito – ¡primer pleno del Club de lectores! por cierto- es una novela en la que se explica exactamente qué es el crimental que decía Orwell y los peligros de asumirlo y aceptarlo… o disculparlo. Vemos a Rubachov comunicarse a través de las paredes con una suerte de complicado código morse  y aceptar su destino no con resignación sino casi con deseo… y no se me ocurre nada más atroz que alguien acepte que esté bien que lo maten por… ¿pensar?… insisto, no pensar distinto, sólo pensar… o simplemente porque en una aplastante lógica incomprensible la revolución necesita deshacerse de sus líderes primigenios ¿quién sabe?

El Partido no se equivoca jamás -dijo Rubachov-. Tú y yo podremos equivocarnos. Pero el Partido, no. El Partido, camarada, es algo mucho más grande que tú y que yo y que otros mil como tú y como yo. El Partido es la encarnación de la idea revolucionaria en la Historia. La Historia no tiene escrúpulos ni vacilaciones. Inerte e infalible, corre hacia su fin.

El resto de reseñas, todas encantadas ¡¡por fin!!, podéis leerlas en los sitios habituales (Desgraciaíto, Carmen y Newland) y seguir ¡y participar en los debates! en el Club de lectores 2.0.

Wishlist FNAC 2014

Bueno, pues un año más, como ya es tradición en estas entrañables fechas, nos disponemos a elaborar la wishlist para que los amables señores de FNAC nos la proporcionen. Con esto de la crisis es mucho lo que uno se quiere comprar y poco el dinero para hacerlo, así que la elaboración de la lista es fácil. No obstante, si sois de los afortunados a los que les sobra el dinero y se compran las cosas conforme se les antojan, podéis echar mano del INSPIRADOR DE REGALOS que la web nos proporciona en la dirección http://www.fnac.es/Guides/es-ES/microsites/navidad_2013/navidad_2013.aspx Yo no lo he utilizado porque soy pobre, pero me cuentan que funciona bastante bien. 

 Procedamos a enumerar los artículos que queremos. Trataré de ser breve y conciso: 
Y ya está. Si no me fallan las cuentas, todos estos artículos hacen un total de 2.013,83 euros, quedándome bastante por debajo del límite máximo permitido de 2.014 euros. Suerte a todos los participantes, y gracias a los amables señores de FNAC por ofrecernos esta oportunidad.

Las lunas de Júpiter


Imagine por un momento que se sienta usted en una cafetería y, a su lado, hay una pareja de mujeres contándose cosas; por cuestiones del destino no lleva ni libro, ni periódico, ni tiene acceso a internet de ningún tipo por lo que, mientras se toma su café, lo único que puede hacer para entretenerse es escuchar esa conversación y asistir así al pedazo de la vida de esas mujeres que, sin advertir siquiera su presencia, se están contando cosas de la vida. La conversación que presencia es amena, está bien hilada y es interesante a ratos, a pesar de que la ha pillado usted a medias… Disfruta su café y la conversación ajena pero llegado un momento, breve, unos quince minutos, puede que menos, debe levantarse y volver a enfrascarse en su vida, por lo que nunca llega a saber cómo acaba lo que han contado ninguna de esas mujeres, sólo ha podido apreciar un fragmento pequeño que no tiene principio, ni nudo, ni final…

Pues sepa que escuchar conversaciones ajenas está muy feo así que, si le ha cogido el gusto a escuchar a esas mujeres, bien puede enfrascarse en la lectura de Las lunas de Júpiter de la ínclita premio Nobel Alice Munro, porque la idea es la misma.

Las lunas de Júpiter es una compilación de relatos breves en los que Alice Munro nos sitúa en esa cafetería metafórica y nos muestra un fragmento de la vida de unas mujeres, al que hemos llegado sin previo aviso y del que nos vamos de la misma manera. Está maravillosamente bien escrito pero siempre nos deja con ganas de saber a dónde va y por qué demonios nos está contando lo que nos está contando… y, de hecho, en uno de los primeros relatos (confieso que se me han desdibujado no ya al terminar el libro sino a medida que lo iba leyendo, un erial) nos hace un guiño como si faltara “chicha” en la historia:

“Si hubiese sido más joven, me hubiera inventado una historia. Hubiera seguido insistiendo en que el señor Black estaba enamorado de una de mis tías y que una de ellas, no necesariamente aquella de la que él estaba enamorado, estaba enamorada de él”

Y es que Munro no nos cuenta nada extraordinario… bueno, miento, lo más curiosos es que sí nos cuenta historias que no tienen nada de ordinario, pero lo hace de tal manera que no percibimos ninguna excentricidad, ni apenas nada que merezca la pena ser contado salvo que nos afecte directamente…

Con este libro los aguerridos miembros del Club de lectores hemos decidido terminar el año (reseñas en sus sitios habituales: bichejo, Carmen, Desgraciaíto y Newland) un libro que no me atrevo a recomendar pero que tampoco quiero espantar su lectura porque, como decía, está bien escrito y es lo suficientemente corto como para que apetezca asistir a ese fragmento de vida… eso sí, si vuelvo a visitarlo (que lo haré a lo largo de este mes, a medida que hablemos de él) no será de principio a fin, que si algo bueno tienen los relatos breves es que se pueden leer algunos y dejar otros.

Doña Perfecta

El libro elegido este mes por el Club de Tortura Lectura es una de las obras más importantes de el que hubiera sido nuestro primer premio Nobel si no se hubiera metido en esas cosas de la política que a veces todo lo pudren... y es que a Don Benito, por si alguien no conoce la historia, se le pudrieron los adversarios que, incapaces de ver al genio literario, montaron tal campaña en su contra en lo referente a la recién creada Academia sueca que le dieron el premio a Echegaray (ZzZzZz) por eso de no desairar a todo un país. Lo realmente curioso de todo este asunto que me hace divagar de tan absurda manera es que, como decía (supongo que a estas horas se ha notado mi entusiasmo con Galdós), Doña Perfecta es una de sus obras más importantes de un autor que prácticamente sólo tiene obras importantes y que, después de haber leído gran parte de su producción, se puede deducir a las claras que era más majo que las pesetas...

Galdós, más majo que las pesetas

Después de haber vuelto a leer Doña Perfecta me han entrado ganas locas de volver a visitar a Fortunata y Jacinta así como revivir los Episodios nacionales (las dos primeras series, que son los que tengo por casa) y es que Doña Perfecta es una obra de muy largo recorrido y de una profundidad que ya quisieran para sí otras obras del periodo realista que la triplican en extensión. Pero empecemos la reseña de la obra por el final, algo que sólo se puede hacer cuando las últimas líneas definen a la perfección la trama:
 
Esto se acabó. Es cuanto por ahora podemos decir de las personas que parecen buenas y no lo son.
Doña Perfecta es la historia de una mujer, que para mayor sorna se llama Perfecta, a la que todos en Orbajosa tratan de "santa", de "ángel" pero que es más mala que la quinina, que manipula todo y a todos, que somete a su voluntad a cuantos tienen la desgracia de cruzarse en su camino a base de una falsa bondad y grandes dosis de mala leche. Si no fuera porque el término es muy posterior y no es Moliére sino Galdós, si no fuera porque Perfecta es muy mala pero no está muy loca, la obra se habría llamado La Pasivo agresiva...  si no fuera, sobre todo, porque de pasiva tiene más bien... nada

La obra comienza con la llega de Pepe -sobrino de la doña- a Orbajosa -lugar de la geografía peninsular donde las ideas más rancias tienen su patria más fiel-; el propósito de Pepe, urdido por su padre, es casarse con su prima Rosarito -la ñoñez personificada-, hija de Doña Perfecta. Pepe es un intelectural capitalino con ideas modernas (ideas modernas en el XIX que espanta de lo modernas que continúan siendo a día de hoy), culto e inteligente pero, que todo hay que decirlo, un poquito prepotente al no ser capaz de ver que tiene delante a una recua de caciques beatos anclados en sus sillones de poder. Por alguna razón que no termina de entender, desde que pone un pie en Orbajosa no paran de buscarle las cosquillas, siempre con la intención de hacerle hablar para escándalo de su audiencia; es decir, a Pepe le pinchan, le pinchan y le vuelven a pinchar, sólo por el placer de incomodarlo y, encima, le pinchan a base de una supuesta bondad y humildad que consiste en cantar sus alabanzas al tiempo que le golpean y gritan que lo hacen por su bien. Doña Perfecta sólo tiene buenas palabras para su sobrino, le regaña constantemente, pero siempre con cariño, lo alaba todo el tiempo, pero siempre pone un pero en mitad de la oración... y, ya se sabe, como dice Benjen Stark "nada de lo que se diga delante de la palabra pero tiene realmente importancia"

La incomodidad de Pepe va subiendo de grado, cada paso que da es siempre en mala dirección, el pueblo inventa más y más sobre él, Rosarito enferma y no sale de su habitación... Total, que Pepe no entiende qué demonios ha pasado, no entiende por qué se siente tan incómodo y una vez que nos hemos ahogado con él en el ambiente de la detestable Orbajosa, una vez que nos han herido -como a él- las palabras que le dedican desde un supuesto cariño y con mucha falsa humildad, el narrador va un paso más allá y nos pone ¡por fin! a Doña Perfecta confesando que ha sido ella quien conscientemente ha creado ese ambiente alrededor de su sobrino con el firme propósito de conseguir sus fines (evitar la boda) sin que se note que los demás están bailando la música que ella decide poner en cada momento... Pero su sobrino es joven, impetuoso y está enamorado, así que en lugar de marcharse, en lugar de ceder un palmo, decide hacer frente a todo... y se lía parda.

Ahora bien, lo realmente fascinante de la obra es que su propósito último de la obra no es advertir al lector contra las Doñasperfectas del mundo, al menos no de las personas Doñasperfectas; el propósito de Galdós, además del puro placer de la lectura, es advertir contra la beatería y el atraso, contra los caciques que no aceptan la modernidad, que no quieren perder su poder aunque sea a favor de la mejora de vida... Es decir, Galdós escribe a una España que entonces estaba herida de muerte, en un siglo con varias guerras civiles, con un ansia de modernidad que no estoy muy segura de que se haya producido... porque aún se vende -de hecho se vende más que antes- que lo "antiguo" es bueno por sí mismo, que cuanto más reducido sea nuestro mundo más piadosos semos, y un largo etc... En definitiva esto es todo lo que podemos decir de las ideas de esa España rural, rancia, beata y analfabeta que parecen buenas y no lo son.

El libro tiene una sola pega y es que para leer realismo hay que estar ciertamente entrenado en el estilo (y no era el caso en lo que a mí concierne al menos), porque cuesta un poco pasar sobre él y, a ratos, el lenguaje se hace excesivamente engolado, el ritmo es lento hasta casi el último tercio de la novela, así como algunos de sus personajes (cof cof Rosarito cof cof), parecen sacados del romanticismo más estúpido (pero ojo, es realismo... Rosarito es la histérica-tipo del XIX, vamos, que sólo le falta quedarse ciega) pero superado este "único" problema, es una delicia de principio a fin.

Así que ya saben, si algo nos puede salvar, creía gente como Galdós, es la cultura y el pensamiento crítico; si algo nos condena al abismo es el atraso y los anclajes al pasado rancio, el tener miedo a desairar a quienes gritan más alto en nombre de su acrítica visión de su mundo.

Podéis (y debéis) leer el resto de reseñas en los lugares de costumbre (Bichejo, Newland, Desgraciaíto y Carmen) así como leer (¡y participar!) los debates que se generen en el hogar de todos: El Club de tortura lectura 2.0