El sentido de un final

Este mes, los aguerridos lectores de este, nuestro Club de tortura lectura, se han zambullido en las procelosas aguas de  El sentido de un final, novela del autor británico (visto el libro sencillamente no podría no ser un British) Julian Barnes.

La novela no narra una historia apasionante, ni tiene un final que tenga en vilo al lector más allá de la simple curiosidad -de hecho el título no se refiere al final de la novela, sino a la lógica que pudiera haber detrás del suicidio de uno de los personajes-, pero sí es un ejercicio muy interesante relativo a la memoria; estamos "programados" para creernos lo que nos cuenta el narrador, aunque llevemos más de cien años avisados de que el narrador no es fiable y menos aún si se trata de un narrador en primera persona, y todavía menos aún si el que tenemos ante nosotros es un cretino total (dudo que Barnes haya pretendido que a alguien le cayera bien el personaje, un cretino pedante que no pretende ocultarlo) pero, aún así, aunque como lectores dudamos de sus intenciones, nos creemos los hechos que nos cuenta, a pesar de que se sitúa cuarenta años después de los mismos, a pesar de que explicita en varias ocasiones que en la vida le ocurrieron otras cosas que no nos va a contar porque no es la historia que nos interesa... ¡Con qué derecho decide él qué nos interesa para juzgar su vida? 

La historia es sencilla, un grupo de amigos en el típico colegio británico; una pandilla molona, con costumbres de "marca" (llevan el reloj con la esfera en la cara interior de la muñeca... parece baladí, pero luego veremos el fetichismo que tiene), que discuten de grandes y apasionantes temas en dos volúmenes -que diría Benedetti- y que incorporan en sus filas a alguien mejor, más interesante, más lúcido, más independiente (jamás le dará la vuelta al reloj) al que admirar. Uno de los compañeros de colegio, que no es tan molón ni pertenece a la pandilla, se suicida y nuestro bichorista "club de poetas muertos" se dedica a analizar qué sentido tiene ese suicidio del que realmente apenas saben nada, total, el suicida en cuestión era un pobre hombre, y por lo tanto su muerte mediocre no tenía lógica (el "sentido" del título va más por el significado de "lógica" que por "dirección"), es decir, no tenía grandeza alguna. 

Terminan el colegio, van a la universidad, pierden más o menos el contacto. El protagonista se echa novia, una novia horrible, egoísta, que jamás se acuesta con él pero se frota con la cara interior de su muñeca hasta alcanzar el orgasmo (de ahí la insistencia del autor en mostrarnos la muñeca y el reloj, haciendo por el medio referencias entre el Eros -los orgasmos de Verónica- y el Tánatos -el reloj, el paso del tiempo, la muerte-) con la que rompe un día poco después de haber conocido a la horrorosa familia de ella. Un tiempo después, su admirado amigo, el que no lleva el reloj en la parte interior de la muñeca, empieza una relación con ella y, un tiempo después, se suicida. Todos llegan a la conclusión de que su muerte ha tenido un sentido, una lógica... hasta que unos años después muere la madre de Verónica y le lega el diario del admirado suicida lógico al protagonista... Y hasta ahí puedo leer (por extensa que parezca la sinopsis no es más que una introducción)

La novela es un juego de la memoria, lo que creíamos firmemente con veinte años lo dudamos a los cuarenta y lo sabemos falso a los sesenta. Recordamos con meridiana claridad cosas que no fueron ni remotamente como las recordamos y a veces sólo necesitamos una palabra, una "magdalena de Proust", para que la realidad ocupe el lugar del recuerdo en el que éramos estupendos y los demás malvados cuando, quizá, no fue exactamente así. Para avanzar hemos de perdonarnos, hemos de recordarnos mejores de lo que somos, e incluso hemos de olvidar errores propios al tiempo que sobredimensionamos pequeñas faltas ajenas. Ojo, no se entienda que sugiero que el suicidio tiene que ver con el protagonista, lo que quiero transmitir es que la novela es una revisión de la memoria.

También es llamativa la manera en la que está escrita; cuando están en el colegio es una novela ""intemporal", podría ser la preguerra, los años 20... a saber... no es hasta que no avanzamos que vemos, haciendo uso de la aritmética, que comienza en torno a los sesenta porque en el colegio están a salvo del mundo exterior; como Sidharta, están a salvo de la pobreza y la muerte; y entonces salen y el narrador pasa de ser un perfecto gentleman a ser soez, pasa de hablar de grandes temas éticos y filosóficos a hablar de "meterla en adobo" (no usa exactamente esa expresión pero es la idea) y cuando pasa esa etapa, en el postVerónica, vuelve a ser un narrador agradable; la vida en consonancia al recuerdo, como ejercicio de estilo es magnífico.


Ahora bien ¿la recomiendo? sí, mucho, porque es corta pero, a pesar de todas sus virtudes, que son unas cuantas, la historia no termina de cuajar y estoy convencida de que es porque el narrador protagonista es abofeteable de principio a fin pero, insisto, es lo suficientemente corta como para apreciar -al menos atisbar- sus virtudes de estilo.


El mes que viene me toca a mí elegir en esta dictadura rotatoria que ha impuesto el Club, así que leeremos La larga marcha, de Rafael Chirbes. Mientras tanto podéis leer la reseña conjunta y el debate -si este mes se produce- en la página de siempre y, por supuesto, podéis... qué digo podéis ¡debéis! leer cada reseña individual en las casas de cada miembro: Carmen, Newland y Nananalíder.

Y ya, como supongo que si pasáis por aquí sabéis, nos hemos lanzado al mundo de las ondas y hemos empezado a grabar un simpático podcast, el primero es la presentación y el resultado es divertido, no dejéis de oírlo ¡hasta canto!


10 comentarios:

  1. Yo no creo que Tony sea un cretino pedante que le cae mal a todo el mundo. No a sus amigos dentro de la novela y no a mí fuera de ella. Para mí es una interpretación correcta de la novela, aunque lo del Eros, el Tánatos y el orgasmo y el reloj... igual Barnes se sorprendería con esta interpretación.

    A mí me parece un libro a medio hacer y creo que he usado la misma frase que tú. no acaba de cuajar.

    Buena reseña, como siempre.

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  2. Creo que todos acabaremos estando de acuerdo en que se ha quedado como poco hecha, mi sensación es que tenía una idea y o no ha sabido llevarla a buen puerto o directamente se fue quedando sin ganas...
    La memoria engaña, él no es consciente de haber cometido ningún error hasta que ese error le pega una colleja.

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  3. ¿Poco hecha? Efectivamente, si le pinchas con un cuchillo salta la sangre, de horchata.
    Para mí Tony es un cretino y me molesta mucho que Barnes no nos haya dejado conocerle más para terminar de salir de dudas. Una gran reseña, todavía estoy alucinando con lo del Eros y el Tánatos, qué nivel.

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  4. Para mí no es un cretino. Es un tío que ha vivido su vida sin más. Ha preferido no rebuscar en su pasado y este lo encuentra poco preparado. Punto.

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  5. Lo del reloj me llamaba mucho la atención, por su insistencia... y es una forma rarísima de masturbarse, de ahí que mi mente los haya unido... Lo del Eros y el Tanatos está también en la novela, es una de sus sesudas conversaciones en el colegio, si no recuerdo mal.
    A sus amigos no les cae mal, obvio, pero a mí muchísimo; nos da una imagen idealizada de sí mismo en la que es un señor profundamente ecuánime cuando luego vemos que es profundamente cruel en el momento del desamor, profundamente sangre de horchata cuando ve a los niños especiales
    Pero bueno, que puede que este mes sí hablemos de cosas ¡emoción!

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  6. (Voy a volver a escribir desde el móvil xq no me funciona parte del teclado del portátil así que pido perdón de antemano por la escritura de este comentario).
    Me ha encantado tu reseña, de todas las del club es con la que más estoy de acuerdo. Cuando le pedí en plan pesada a bich que os leyeráis esto para el club era precisamente para que hablaseis de esos detalles de la novela que me volvieron un poco loca y me dejaron preguntándome cosas. Uno de esos detalles es el que comentas del reloj en la muñeca. Y ¿qué pensáis de la familia de la novia de Tony? ¿No tiene importancia y sólo introduce esa parte para que veamos lo traicionera que puede ser su visión de la historia? ¿para decirnos... "no os fiéis de los que os digo, estoy jugando con vosotros, al igual que juega con vosotros vuestra memoria? Lo de las 500 libras... Cuando acabé el libro me quedé con la sensación de haberme perdido algo que me hiciese darle sentido a la historia. No me fascinó, pero me gustó y me resultó atrayente. Y me gustó xq me hizo preguntarme muchas cosas acerca del argumento y eso quiere decir que me hizo interesame y pasó sin pena ni gloria x mi mente, justo eso es lo que me gusta que consiga de mí un libro. Que no me deje indiferente. ¿Cómo explicas ese final efectista, raro y sin sentido? Espoiléad, please.

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    1. En primer lugar, gracias :)
      Si no te importa, voy a convertir mis reflexione a lo que planteas en un post en http://clubdelectura2-0.blogspot.com/2014/11/familia-y-finales.html que así el que caiga por allí va avisado de que hay spoilers tamaño Titánic ;)

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  7. Ustedes porque Adrian se sicuida ?? y porque Veronica no queria entragarle el diario de vida de Adrian a Tony ???

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    1. Supuestamenet se suicida por la carta de su amigo, que no se la cree nadie.

      Y lo del diario es la cosa mas sacada de los pelos, al igual que el hijo de ellos dos que ha quedado huerfano...es que está dando es rabia, mejor me callo jajaja.

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  8. Acabo de terminar el libro. No ha sido una buena experiencia.El hecho de que el narrador sea un cretino (que lo es, mayormente) no tiene nada que ver con la calidad de la novela, mi problema principal es la trama queda añicos en la segunda parte, es un desorden de ideas -entre las cuales hay unas buenas reflexiones - pero más allá de eso no hay mucho; es más, faltando 20 páginas la novela se pone francamente fastidiosa, y es obvio que Barnes no supo que hacer, se bloqueó y la terminó como un culebrón de novela mexicana.

    La razón principal, creo firmemente, por la cuál no funciona la novela es la escogencia de la primera personas para contar una historia de una pareja sobre la cuál él no tiene control ni pudo atestiguar. O debió usarse una tercera persona, o haber contado la historia de alguién más que el Tony sí pudo observar, o de sí mismo. Es que es tan obvio que trató de darle bvueltas, saber que decir de Veronica, que temina como un pastiche, un personaje desdubijado, sin alma.

    Barnes ante esta falencia, quiso estirar la historia haciendo que Veronica se negara a decirle que pasaba, como si el lector no tuviera ese derecho ganado; esa mezquindad mata la novela, porque no salmenet no hace creible lo que sucede, sino al negarse a dejarnos entrr en ese mundo no está diciendo automaticamente que él tampoco sabía que hacer.

    Y tengo más para decir, pero no vale la pena. Siento que perdí un poco mi tiempo.

    La primera parte se salva, es más coherente, fluye; es creible y entrañable como se va contando la vida de Adrian. Pero hasta ahí.

    Carlos.

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